Susurrando la melodía de una canción alegre
y bailando con gracia en el claro del bosque recogiendo
flores. Fue el primer día de la primavera y Aretusa,
ninfa bella de las montañas Arcadicas, sacerdotisa
fiel de Artemis, Diosa de los bosques, sentía a
su lado indeterminadamente la presencia del hijo alado
de Afrodita.
Expulsó los pensamientos sacrílegos de
su mente, cuando de repente dentro de los árboles
densos apareció Alfio. Un joven alto, hermoso
que llevaba rondando desde hacia horas por el bosque
y ahora buscaba beber agua.
Fue un flechazo, sintió la flecha de Amor en
su Corazon, sus mejillas se pusieron rojas y las flores
cayeron de sus manos. Se quedo perpleja por un rato pero
se reincorporó por su dedicación a la Diosa.
Aprovechó la sorpresa que se dio el joven, quedando éste
estupefacto y huyó regresando al templo.
El cazador joven, en vano, trato de alcanzarla y reencontrarla
en algún sendero.
Aretusa estaba dedicada a la Diosa Artemi y no podía
corresponder a su amor. Por la tortura que sufría
todos os días, rogó Artemi redimir de ella
y la Diosa la trajo en frente de Ortigia y la trasformo
en una fuente con aguas limpias que desembocan al mar.
Alfio herró mucho tiempo en el bosque buscándola.
Al fin se decepcionó y pido ayuda a Zeus y él
lo trasformo en un río impetuoso que desemboca
al Ionio pielago, tratando de llegar enfrente de la otra
costa, en Ortigia, para encontrar las aguas de su querida
Aretusa. |